Por David Cid Rousseau
Certificados Derechos de Autor.
Revista Poetas y Musas.
Traducido del francés basada
en las obras literarias de Jean Jacques Rousseau
Ayer te ví Sophie aparecistes un instante,
paseando ataviada con lujosas joyas
viajando en una góndola por los canales de Venecia,
Sin embargo tu rostro de mirar triste me vió a lo lejos,
Desde me encontraba sobre el Puente de Rialto,
Brillaba tu casta entre todas aquellas guapas mozas,
¡Pero portaban ahora todas tan similar disfraz!,
Que parecías entre todas ya confundirte.
Acudimos áquel baile dentro de el palacio Ducales,
Iluminados por una hermosa luna,
donde bailabamos los dos en su reflejo enamorados,
Solo tu perfume puro percibía en el el aire en áquel salón,
De pronto desaparecistes y no volví a encontrarte.
¡Pero cuantos anti-faces son todas iguales¡
Miro ahora entre tantas damas, buscando sin hallar el rostro querido,
¡Tantas sonrisas casuales de mujeres diferentes me atrapan!,
Pero ninguna como tú sin aquella sublime sencillez que me arrebata,
Me pierdo aún en el embeleso y la nostalgía de tu último beso.
Trato de recordar tu delicioso vestido trasparente de rosas azules,
Pero por la madrugada al compás de la música
bailan solo ya los dolientes hombres,
Estamos llorando todos a la misma mujer,
Buscando la mujer pura, la mujer virtuosa,
La que se fué o la que nunca existió.
Mi corazón se comprime y se llena de angustia,
Al compás de la brisa nocturna,
Ante tu repentina ausencia de áquella mascarada,
Escapé de ahí tras de ti como de vuelta a un precipicio,
Pensando encontrarte en la Basílica de SanMarcos,
Cuyas puertas para mi estaban ya selladas.
Cruzando el puente de la Libertad llegué al Hotel
Y saqué tu retrato antiguo del viejo baúl de mis tantos viajes,,
Quería cerciorarme si realmente eras tú la misma.
Han pasado ya tantos años Sophie desde nuestra dichoso hogar en la provincia,
Donde me retabas a correr en el campo y siempre me vencías,
mientras embelesados de amor cuidabamos la educación de nuestro pequeño hijo,
Alejándolo de todos los vicios posibles que se siembran en el corazon del
Hombre cuando es bueno y perpetúan la esclavitud espiritual y humana.
Sophie ¿Eras tu esa o eras ya la otra la de Venecia?,
¿Renegaste de tu virtud o fui yo quién no supo resguardarte del mal
en áquella pervertida ciudad?
Quizás los dos fuimos solo una hermosa fantasía de amor y lealtad,
Creada en la imaginación solo de mi mentor Juan Jacobo Rousseau,
Y realmente certifico que la gente como nosotros no es bien vista en esta vida
Por las mentes corrompidas y de codicia sin fin.
Pero esa noche tengo la certeza ,que en áquel salón en Venecia
Inundado de falsa pulcritud y vanal aristrocracia,
Escandalizada y casi en silencio huías también de mi,
Sin ti me siento perdido Sophie sin ti no tengo hogar ni Patria,
Tu desamor me arrastra a la nada del olvido,
en un viñedo moral que me embriaga de ti.
Permíteme contarte mi dulce amor,
Que al siguiente dia de tu desaparición,
después de tan mala noche
Apesumbrado sin calma me lanze a buscarte,
Pero eras ya solo la sombra perseguida
de un desquiciante sueño,
entre las esquinas de la Plaza de San Marcos..
Nuestra casa de ermitaños en las montañas
ahora solo me recuerdan silencio y ausencia de valores en nosotros,
el mundo finalmente nos hechizó y atrapó,
¿Eras tu o era yo disfrazados en la misma alma?,
¿ O Fuimos al final solo una alucinación moral en Venecia?.
Pero queda aún solo una lágrima que parece derramarse
en aquel carnaval de máscaras,
y nuestros fieles corazones Sophie atrapados en ella,
Reconozco que buscándote por el mundo me encontré a mi mismo,
Pero sin mi tutor ginebrino me siento como tú ahora solo y perdido..
Mi mente y sus remordimientos me permiten contarte amada mujer,
Que cansado de buscarte en áquel romántico pais en mi última noche,
Enviada por la corrupción humana llegó otra góndola a mi orilla,
ofreciendo una joven de ojos negros y cabello oscuro con
esbelto talle que me recordó a ti en su mirada tranquila,
venden sus rosas rojas- me dijó su vil explotador-, se llama Zulietta
es la más bella de todo Venecia.
Triste y vulnerable por ti Sophie me encontraba,
Tu Emilio buscándote eternamente, la hallé a ella,
Hermosa por fuera y marchita por dentro me ofreció sus rosas
Y la seguí hechizado hasta la isla de la Giudecca,
Ahí la inmundicia humana sin conciencia la dejó vulnerable y desnuda,,
solo dos pistolas le resguardan su cuerpo al pie de su cama,
de que un ruin y cobarde hombre por las noches la lleve al infierno.
Me miró Zulietta con una sonrisa enigmática
Y saco de su tocador un pequeño cuchillo,
haciéndome una diminuta herida en el brazo,
Y después en el de ella sobre su blanca y fina pierna,
¿ fué de ella o fué mia la sangre que ahí se derrama?.
¿O fueron solo lágrimas?
Sin tocarla al fin lloró en silencio ante ella
por su amor vendido que la ultraja,
Le grito ¡no puedo quererte, tú amor me rebaja yo soy Emilio,
Formado para ser un Hombre y Ciudadano del Mundo!..
Entonces Zulietta me contó su vida,
Y al final y yo le hablé de mi amor por ti Sophie,
La abrazé como un padre, un hermano ante su desdicha
en un abrazo fuerte y sin ninguna malicia,
su desventurado ser se estremecía en mi hombro
¡cuidado me duele me advierte la moza!,
La cortesana no esta acostumbrada al amor ni al consuelo.
Me mira con extrañeza después de retirarse del refugio inesperado.
¡Ten cuidado Zanetto¡ me dice la bella mujer,
¡Yo no soy tu amada Sophie, ni tu eres mi salvador!,
-Me miraba ahora coqueta moviendo su abanico-,
Concluyó fingiendo fortaleza inesperada:
Emilio, querido ¡no sueñes más con la perfección
de las mujeres!!…recuerda que siempre tendrán espinas las Rosas…
