Revista: Poetas Y Musas.
¿Señor porque me castigas?¿ porqué callas ahora?
¡porqué no me escuchas!
¿Es que acaso rompiste tus promesas,
y la alianza que hiciste conmigo en las puertas del templo?
¿ya te olvidaste de mi, mi nombre no te dice nada?,
¡Soy María! Ten piedad de mi Dios justo de los Cielos,
oye mis plegarias, mírame señor aquí sola rodeada de enemigos,
¡Abandonada por todos los que decían que me querían!,
No tengo ya familia, ni identidad, ni Patria,
Solo te tengo a ti, mi Dios mi roca
Mis lágrimas alcanzan ya para formar un rio,
Me han torturado los que te odian ,
bestias inhumanas, aborrecen a mi hijo
el niño tuyo que las estrellas anuncian,
a veces siento que muero cada día con él
al imaginar su sufrimiento venidero,
lloro todas la noches, la maldad de ellos me enferma,
¡han corrompido mi corazón por que los he odiado!,
¿Para que quieres a mi hijo padre amado?,
¡para que lo asesinen esos cobardes
que no creen en ti en una cruz,
los que blasfeman diario tu nombre
y niegan tu existencia! ,
que no se sacían de sangre
y sus bolsillos de oro robado,
mi niño el aún es tan pequeño e inocente
será santo y sabio por gracia tuya lo se,
A veces he querido morir mi Dios de una vez
con mi hijo dentro de mi para evitar que sufra,
¡Qué culpa tengo yo de tus designios, soy solo una pobre mujer !
Llevada a la desventura por los mismos que torturan a Palestina,
Solo vislumbro a lo lejos una cruz de calvario por delante mio y
de mi pequeño niño y mi llanto por él no cesa,
¡porque no descansan nuestros enemigos!,
maquinan todo el tiempo toda clase de maldades contra mi,
les veo sus caras repugnantes y crueles,
no me dan reposo alguno,
como las fieras rumiando condenan a inocentes,
su sonrisa de dementes tramando atrocidades,
repelen al hijo del hombre niegan su divinidad,
porque no temen el tono de piel de mi niño,
¡temen el color de su corazón!.
Los escucho a esos malvados desde la montaña
sus ecos resuenan difamando mi buen nombre ,
Los conozco a todos, a los que se muestran y a los que se esconden,
Con sus máscaras viles de hipócritas se sienten mis jueces,
¡Quieren enviarme a la tumba bajo testimonios falsos!,
Son tan soberbios y traidores se declaran impunes en su maldad,
¡Señor escucha mis plegarias, responde mis ruegos!
Estan ahora llevando al justo al calabozo y al pecador al palacio,
Pero los ojos mios de María de Guadalupe lo ven todo,
yo se todo de ellos sin salir de aquí de prisión
el espíritu santo del cielo me lo cuenta todo,
quieren fatigarme y que pierda el camino hasta ti,
¡Pero tú señor eres santo y leal, nosotros solo tus esclavos
tú lo puedes todo libera mis cadenas!,
Sé que los malvados del mundo perderán,
He visto en el futuro sus cabezas de serpientes
rodar hasta el fondo de los abismos del infierno,
¡pero tengo temor señor
es demasiada maldad la que combatiré sola,
dame fuerzas y esperanzas para no desfallecer y
soportar hasta el último suspiro!,
en este abismo donde satanás me roba la paz ,
úngueme Dios con la santidad de tu espíritu y desátame,
y dale a mi hijo Emmanuel la promesa de la espada de tu justicia,
Sé que él será el instrumento para probar tu existencia,
Toma mi vida por la de él si asi se requiere ,
Aun sin mi , el niño vendrá de nuevo a el mundo y lo vencerá
asi esta escrito por las estrellas de tu santa biblia,
Solo soy el sacrificio de amor de una sencilla y triste madre ,Porque sé que ¡tú serías capáz de parar los vientos por él
Y de calmar la furia de los mares!,
para que su barco llegue íntegro a buen puerto,
te ofrezco mi martirio de madre como ejemplo de
una vida vivida a través de tu fé,
Mi llanto ya no es nada ahora terminada mi oración,
mi Dios de los Cielos devuelveme mi calma,
Perdona mi reclamo, bendíceme dándome paciencia infinita
Con tu santo manto protége a mi hijo con tu inmenso amor,
aminora su sufrimiento,será nuestro Salvador
para no morir con él en estas miserables condiciones,
¿quién contra ti finalmente señor fortaleza de mi espiritu?
Mi Dios hermoso y piadoso llévate mis angustias
sin ti no soy nadie, no tengo vida fuera de ti,
Ni siquiera este inmenso dolor de parto en mi vientre
que ahora me aflige, por toda esta sangre inocente
derramada por mis hijos espirituales en México
que traerá tu herencia santa de vuelta gobernar el mundo
en un nuevo pacto de justicia y amor incondicional..


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