domingo, 25 de enero de 2015
HASTÍO AMOROSO
Por Norma Angie Chiquis
Estas cansado de mi y yo de ti,
De la lluvia que nos moja
tan parecida a las lágrimas,
Del silencio mutuo y doloroso
Que nos sabe a vino amargo.
Dolor del ave de mi alma
Que junto a ti ya no vuela,
Del corazón de la noche sin descanso
Que por ti no suspira.
Es como una muerte temerosa
Que obsesiva nos persigue con los años,
Como el diablo mustío que
que se alimenta de nuestros miedos
a la soledad de lunas oscuras,
y nos seduce susurrando
en las tinieblas a nuestros oídos,
que hemos perdido la fe en el amor
enviándonos al abismo de la desesperanza.
Hastío tu de mi y yo de ti,
Del eco de las sombras en la casa,
De la añoranza por los besos
de versos no escritos,
De nuestras metas comunes
que se cortaron de tajo,
Con promesas de amor
y redención no cumplidas.
Tenemos hastío común de nuestro ser
Sediento de un Dios que huye de nosotros
Y que perseguimos entre las huellas
de nuestros sueños de noches insomnes,
Áquel Dios que se pierde en las conciencias
de la gente dormida e injusta.
Este hastío mutuo
que hemos disfrazado con máscaras
De falsa cordialidad y armonía,
Es como un camino de calles oscuras
que recorremos juntos
Con rumbo perdido,
amor que ya languidece
al caer la aurora y que parte en dos
A los que un día fueron uno.
Porque fuiste el motor de mi corazón
Y el de mi espíritu,
Pero te alimenta ahora mi memoria
Con frutos de arboles
sin raíces de hojas secas,
Estrellas que apagamos
en el manto del cielo,
Cuyas luces ya no brillaran
Por nosotros en una llama perpétua.
Dia a dia deseamos escapar con ansía
De la cotidianidad funesta
que masacro la alegría y la pasión vibrante,
Elixir de hastío de vida bebido gota a gota
Y no de golpe en la temeridad y la aventura.
Y en ese hartazgo morimos dia con dia ,
Poco a poco nuestro amor se marchita
Como una flor sin fragancia ni miel,
Falleceremos solos en mutua compañia
Con el hastío de la costumbre,
unidos por lo que nos resta de vida
en un abrazo frio excento de ternura
que nos ha dejado mudos
y viejos sin cálidas palabras,
solo nuestros ojos secos
de miradas tristes y decepcionadas
nos desnudan ahora,
y mutuamente nos delatan.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario