POR POETAS Y MUSAS ROUSSEAU.
Recuerdo mi adolescencia casi aún niña escapando de casa,
corriendo hacia la montaña para encontrarme contigo,
Aquél camino tranquilo del campo que recorría en minutos,
con sus veredas de robustos arboles embellecidos por el canto de las aves
que al atardecer se posaban en sus ramas de florales frutos,
saltar sonriendo sobre aquellos pequeños riachuelos que sonaban
a cascadas cristalinas entonando notas de alegria a la naturaleza,
con la luz del sol iluminándome a través de las ramas ,cuyas hojas caían y
se hacían hojarasca y que delataban al crujir la huella de mis pasos
mientras el viento agitaba delicadamente mi cabellera castaña como una caricia,
Mi corazón saltaba de alegría ante áquel nuevo encuentro,
Subir la empinada montaña hasta lo alto de aquella cumbre cerca del cielo,
donde llegando hacia abajo vería a los pobres y santos labriegos haciendo surcos
ayudados por sus mulitas para sembrar las hermosas tierras de tonos verde olivo,
me gustaba observarlos desde lo alto en cotidiana faena
parecían figuras miniaturas formando una bella pintura de tintes surrealistas.
Era tan pequeña y sencilla mi Señor pero ya con aspiraciones misticas ,
que mi amor por ti lo sentía ya tan inmenso que me inundaba el pecho de alegria,
Te intuía enamorado de tu creación terrena , entronado sobre aquellas nubes blancas
de terciopelo que viajaban con la brisa del cielo y
que en ocasiones formaban tu bello rostro que no movía el viento,
eras ya mi querido Dios mi Universo y mi principal ilusión,
Intuía que me verías desde tu castillo santo , cuando yo gritara con toda mi fuerza interior
que mi fiel corazón te amaría hoy y siempre con toda pasión y ternura
Y tú me responderías con tú voz amable que también me amabas,
Yo tu pequeña hija la más humilde de todas las criaturas,
me provocarías de nuevo que cayera en éxtasis al postrarme en forma de cruz cara al cielo
haciendo tú a mi ser estallar en mil estrellas con tu amor angelical,
desmayada despertaría después percibiendo sobre mi cuerpo tu perfume de rosas celestiales.
y regresaría a mi hogar feliz ya iniciada la noche protegida por la rayos de la luna.
Pasaron muchos años señor, me aleje por los estudios y ya no acudía a la montaña,
con el tiempo mi alegria se convirtió en tristeza porque mi alma se sentía vacía,
una sombra oscura deforme y maligna me perseguió por años buscando perderme,
Cuanto me ha engañado desde entonces el mundo mi Santo Dios,
Tratando de extraviar los malvados mi camino de dignidad que te pertenece,
Ningun amor terrenal ha sido como el que me mostraste de niña,
si acaso el de mis padres y mi querida abuela tenían rastros de tu aroma.
la sociedad se plago de gente sin tu moral santa y llena de imperfecciones humanas,
pero en mi corazón siempre estaba presente la nostálgia del consuelo de tu abrazo.
Mi amado Dios el más fiel amor de mi existencia mi guardian,
Mi Gran amor Secreto que el tiempo no ha manchado
ni marchitado, ni las decepciones ni tristezas de la vida,
Quedáte conmigo ahora señor Jesuscristo mi Dios vivo , la llama de amor
ardiente que cura todo mal y limpia todo daño, nunca te apartes de mi
ni te alejes jamás, ilumina con tu excelso amor la eternidad de mi alma
y el espiritú de mi familia, llevate nuestras angustias y cambiálas por
alegrias en nuestros corazones, llenándonos de la esperanza en la promesa
evangélica de tu amor y tu regreso..

No hay comentarios:
Publicar un comentario