Por Isabelle Rousseau
Revista Poetas y Musas
Revista Poetas y Musas
Paris Francia año 2002.
Era su boca de grana,
roja, mediana, curiosa y gitana
viajando en la virtud de mi cuerpo,
su sonrisa fácil embellecía
Poco a poco mi existencia vacía.
Eran sus labios frescos sabor a miel ,
húmedos y sedosos en mi piel
como la de la inocente Doña Inés,
su boca me vistió incontables noches
con apresurados besos que acepté
sin ningun reproche.
Eran sus labios como una llama encendida,
Inconsciente en su perfume me encontraba pérdida.
En la pasión le entregaba todo mi ser
Y de el se apropiaba hasta el amanecer.
Era él erótico, seductor y varonil,
con sus labios carnosos,
de besos que no descubrí amorosos,
su caricia fria y hermética, su corazón distante,
donde aparecía una sonrisa pícara por instantes.
Y de lo más inmenso de mi amor profundo,
Solo quedaron cenizas esparcidas por el ruín mundo ,
El mar de mi amor se convirtió en pena y delirios
Y se estrelló en los riscos resbalosos
De su cuerpo cubierto de lirios..
Y de áquella habitación junto al mar
ahora lejana, muda y desierta
que me vació de amar,
No hay un solo vestigio de mi pasión estéril,
Ni de áquellos labios cuya alma despierta
Mis sueños de aquél amante viril.
¿Qué fue de áquél joven que se bebió noche a noche
mi virginal pureza?,
Sin remordimientos áquel Don Juan Tenorio
ahora seguramente besa,
con esos mismos labios a otra belleza.
Nunca hubo amor de él ahora yo lo sé,
pues lloró todo mi ser por ese hombre
de nombre Joseph,
ladrón de virtudes femeninas
sin rostros ni nombres..
Han pasado casi diez años de aquellos secretos y malas añoranzas,
y miro hacia atrás concluyendo con toda certeza,
que el amor nos toma siempre por sorpresa,
pero que si el entregarse por solo pasión es tan precipitado,
nunca se llegará a ganar al corazón amado……

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