domingo, 7 de agosto de 2011

Cartas Personales de la Familia Rousseau (1)

Reclamos de un Marido a su Esposa
Contestación de una carta fechada
A mi abuela Isabelle Rousseau
 por mi abuelo
Joseph Michael-Levy
13 de julio del año del Señor 1932, Marsella Francia                                                         
Revista poetas y musas
Editor D.C Rousseau
Traducida del francés.
Respetadas por el derecho de propiedad
 familiar Rousseau.

Mujer siento escucharte hablarme asi con tantos reproches guardados, en ese mundo tuyo en el que me convertiste en un malvado, en ese hombre que no soy y al cual parece nunca conociste bien, nadie te digo que te fueras de mi casa,, un día llegué y tu ya no estabas te habías esfumado y dijiste en esa breve carta que nunca regresarias,me rompiste el corazón  no te importo y por orgullo masculino no volví a buscarte, estaba decidido a perderte,nunca lo había externado antes, porque cuando lloramos los hombres lo hacemos hacia el silencio del alma, por eso nunca viste mis lagrimas, ¿Pero quién regreso finalmente? no fuiste tu acaso a reclamar tus derechos de esposa abnegada y triste?, ¿no te ofrecí una vida mejor que la que nunca tuviste con tu familia? ¿no acaso me casé contigo  por tu iglesia  renegando de mi religión y enfrentándome a mi familia por ti?.
¿Y qué hiciste tú por mi?, criticarme todo el tiempo,  haciendo ver que no era un hombre perfecto que estaba lleno de fallas,  dudabas siempre de mi amor, no querias a mis amistades porque decias que tenían conmigo secretas intenciones, en cambio tus amigos eran desde la infancia y personas todas muy decentes, te peleabas con mis sirvientes , mis amigas de toda la vida y odiabas a mi madre,por ti hice muchas locuras, te abri puertas cuando otros te las cerraban, te ame sobre mi mismo y siempre me reprochabas sin poderlo comprobar nunca que yo era un hombre mujeriego y un mal esposo, pero te gastabas mi dinero porque decías que eras mi real princesa y a pesar de todos tus juegos y desplantes, te tenía una inmensa paciencia, y te acuerdas cuándo te reclamé que no hacias el mínimo esfuerzo para darme un hijo varón que me cuidara en mi vejez ¿que me respondiste? Que no querias un hijo de gente tan malvada e inmoral, un niño judío que se pareciese a mi madre, y me condenaste a vivir en la soledad: solo, amargado, sin familia propia y con relaciones sentimentales esporádicas ,desde entonces han pasado ya diez años, siempre te has mantenido lejos porque no puedes vivir conmigo ni sin mi me decias en tus cartas, que yo era un amor incurable para ti, cambias de ciudades y oficios constantemente y cuando tienes problemas mayores siempre me buscas para ayudarte a iniciar de nuevo; pero ya no como tu esposo sino como tu amigo asi lo decidiste, ¿ no sé que quieres ya de mi?,miro hacia atrás en el tiempo y aún recuerdo tu cara bonita con tus ojos bellos de mirada inteligente,  tu alma de musa me enamoró de ti a primera vista, más cuando me dijiste con apenas conocerme que tenías un corazón incorruptible y justiciero que por eso tenías toda clase de problemas frecuentes con la gente perversa, aún destornillo de la risa al recordar con que afán sincero me dijiste esto.
No se donde acabe nuestra irracional historia de amor, o cuando te canses de tu vida andariega de aventuras de querer abarcarlo todo y  vivir desenterrando todos los misterios valiosos de la vida, similar a la forma de pensar que tenían los judios de mi familia aquí en Francia, o si llegarás a un punto donde todas tus dudas existenciales hallan sido resueltas y volverás conmigo algun dia al final de mi vida cuando ya este viejo y enfermo, para retribuirme con amor todo el dolor profundo que me has dejado en el pecho, sé que he sido dentro de todo un hombre demasiado bueno contigo, porque sé que en el fondo de tu ser me amas a tu manera y yo de antemano ya te he perdonado todo, sé que aún sigues sola y que pretendes tomar ahora el camino de  el misticismo religioso, por lo que he seguido muy de cerca tus pasos para cuidarte que no caigas en alguno de tus abismos mentales donde no puedes salir sin mi ayuda,  el tiempo lo dirá si tu Dios o mi Dios tuvieron la verdad absoluta o cual de ellos ganará esta batalla que nos impuso el destino, pero solo sé que a pesar de tanto  sufrimiento que has puesto en mi vida: Yo moriría por ti.                                                                  
  Sincerándose Tu fiel Esposo

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